viernes, 25 de septiembre de 2026

 

El lujo de mirar el arte

Blanca González Rosas / 23 septiembre 2026 / mercado

 

Diversidad de consumos. Nuevos modelos galerísticos

  

Ubicada en la San Miguel Chapultepec, la galería Le Laboratoire fue uno de los recintos más visitados.   ¿Cuántos espectadores se habrán detenido a mirar la espléndida y más reciente propuesta pictórica de Roberto Turnbull? (Foto BGR)

 

Desde hace varios años, las galerías de alta calidad profesional han asumido estrategias de autoconstrucción de valor y significado artístico. Con actividades que incluyen información especializada, entretenimiento y convivialidad, las galerías fortalecen tanto el posicionamiento y legitimación de los artistas que  promueven como, también, el prestigio y permanencia de la propia empresa. Conversatorios, podcasts, publicaciones, visitas guiadas impartidas por los artistas y/o curadores involucrados en la exposición, y entrevistas o artículos difundidos en sus sitios web, son algunas de las acciones más comunes.  

          El impacto de estas estrategias -que responden a las tendencias actuales del marketing experiencial- ha transformado la identidad comercial de la obra de arte y ha diversificado los consumos y negocios relacionados con el arte contemporáneo.  El negocio ya no se limita a la venta de obras, sino que se ha expandido a la organización de eventos “hangout” (pasar el rato) . Un contexto en el que las obras han perdido su relevancia objetual sirviendo como pretexto para la organización de eventos de consumo experiencial.

         

          En este escenario, el consumo artístico presenta tres características que dependen de la relación entre el comportamiento de la persona (economía del consumo) con la obra de arte: escasez, lujo, adquisición. Cuando el objetivo es recorrer galerías y las obras se ven con prisa sin establecer relación con su significado, el consumo es breve, instrascendente y se basa en la escasez.   Escasez de tiempo, escasez de pensamiento, escasez de mirada, escasez del disfrute que puede dar una obra que sorprende, que no se entiende, que indigna, que cuestiona, que seduce. 

El consumo artístico de lujo no se refiere a la adquisición. Alude al tiempo que dedica un consumidor para mirar y dialogar con las obras. Si el arte es un territorio de conocimiento, comunicación y experiencialidad, ¿por qué limitarlo a un simple entretenimiento de tipo turístico? El consumo de lujo se relaciona con la exclusividad cultural del arte.  Una exclusividad que no implica elitismo social.

El consumo de adquisición es el más sencillo. Se refiere al intercambio de propiedad de una obra a través de cualquier tipo de transacción: comercial, donación, regalo. Su identidad es diversa: escasez de pensamiento, lujo de conocimiento, avidez de inversión.  

          Las ferias, rutas galerísticas y semanas de arte son una excelente oportunidad para ubicar la diversidad de consumos artísticos. Realizada del jueves 3 al domingo 6 de septiembre en la Ciudad de México, Gama Week, la ruta de galerías organizada por la asociación de Galerías de arte mexicanas asociadas (GAMA), evidenció el predominio del consumo basado en la escasez y el entretenimiento.  Sumamente concurrida en las zonas privilegiadas por el turismo artístico -principalmente la colonia San Miguel Chapultepec-, Gama Week incluyó dos galerías que, a pesar de lo interesante de su concepto y selección autoral, no tuvieron mucho público: Mariane Ibrahim y Corina Contemporary. 



                                                  Galería Mariane Ibrahim en la Ciudad de México (foto BGR)



          Concebida por la promotora alemana Corina Krawinkel como un espacio que fusiona la identidad galerística con la intimidad de un espacio doméstico, la galería Corina Contemporary es un proyecto con sedes en Berlín, Colonia y Ciudad de México. Presente por primera vez en GAMA Week, la galería sorprendió con una selección de pinturas del reconocido artista Georg Dokoupil (Checoslovaquia, 1954). Protagonista relevante de la vital escena pictórica alemana que, en la pasada década de los años ochenta, sobresalió con estéticas neoexpresionistas bajo el nombre de “Neue Wilden” (Nuevos Salvajes),  Dokoupil ha destacado por su permanente experimentación con distintos materiales que transforma en procesos y técnicas. Con el título de Viva la revolución de las burbujas, Corina Contemporary expone una selección de sus famosas pinturas de formas orgánicas realizadas con burbujas de jabón entintadas, que explota sobre el lienzo.  Un autor de fama internacional nunca visto en la Ciudad de México, que no fue atractivo para los consumidores de entretenimiento.

                                                                 

                                                       

Vista del concepto museográfico de la Galería Corina Contemporary con una pintura de burbujas de Georg Dokoupil.  

                                                                           


                                                                Pinturas de burbujas de Georg Dokoupil.

    Ubicada en una casona porfirista en la Colonia Juárez, la galería Mariane Ibrahim integra salas de exposición, un pequeño restaurante y una atractiva librería especializada en arte contemporáno.  Presente en la Ciudad de México desde 2023, la galería remonta su origen a 2012 en Seattle, donde su fundadora, la promotora somalí-francesa Mariane Ibrahim, abrió su primera galería llamada MIA. En 2019 la galería se mudó a Chicago con el el nombre de Mariane Ibrahim y, en 2021, abrió una sede en París. Su vocación de promover artistas de la diáspora africana la posicionó con éxito en la escena del mercado global de primer nivel, como la feria Art Basel.  Uno de los artistas que representa es el interesante y afamado pintor Amoako Boafo (Ghana, 1984).  En fechas recientes, la vocación de la galería se ha expandido incluyendo artistas que abordan temáticas postcoloniales.  

          Y precisamente uno de estos últimos artistas es el que eligió para su primera participación en GAMA Week: el reconocido uruguayo José Gamarra (1934). Un pintor de 92 años, que ha convertido el paisaje selvático en una metáfora de la relación de poder entre la violencia política y los habitantes originarios. Creador de una poética que hibrida la belleza exhuberante de la selva con elementos figurativos de ingenuidad neo-pop, Gamarra sorprende con una narrativa pictórica que es a la vez clásica, contemporánea, idílica y agudamente crítica. 

          Su obra, ya sea pintura o dibujo, no acepta un consumo breve. Si sólo se ve no se descubre el significado de la narrativa.  Es necesario mirarla, recorrerla, pensarla. Sin pretender ser una retrospectiva, la muestra José Gamarra: Selva Color del Tiempo integra piezas realizadas entre 1966 y 2026.  


                                         Pintura de José Gamarra en la galería Mariane Ibrahim (Foto BGR)

          La dinámica de la construcción del arte contemporáneo ha cambiado. Hay galerías que asumen actividades museísticas, los consumos no se centran exclusivamente en las obras y, aunque no lo abordo en este texo, también la práctica curatorial se ha convertido en un modelo de negocio galerístico.

          Y lo paradójico de este escenario, es que aun cuando parece que el acceso al arte contemporáneo se ha popularizado, en realidad, su apropiación es cada vez más exclusiva.  

         

         

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