La solución: un Faro Santander México
Blanca González Rosas / 6 abril 2026
Banco Santander en Ciudad de México (Fotografía tomada de la web)
Un espacio nuevo, privado, propiedad de Banco Santander
Ubicado en algún lugar de nuestro país
Frida Kahlo y María Izquierdo en la Colección Gelman Santander, en exhibición en el Museo de Arte Moderno, CDMX
(Foto Torre13 Arte)
Un “Faro Santander México” que además de ser la sede permanente de la Colección Gelman Santander, recupere la historia que ha tenido el coleccionismo bancario de arte en México. En concreto, su relación con Banca Serfín, la institución bancaria que adquirió en 2000. Una banca que destacó por su compromiso con la creación y difusión de la cultura mexicana creando una espléndida colección de textiles regionales, y promoviendo su conocimiento a través del “Museo Serfin de Indumentaria Indígena”. Un recinto ubicado en la antigua Mansión Borda de la Ciudad de México, en la céntrica calle de Madero número 33.
Mansión Borda en la calle de Madero 33, en el Centro Histórico de CDMX. Edificio que fue sede del Museo Serfín de Indumentaria Indígena y en donde ahora se encuentra un Banco Santander (Foto tomada de la web.)
Un museo que sobresalió no sólo por su acervo sino, muy especialmente, por el tipo de curadurías que realizaba, alejadas de la simple presentación de prendas y concentradas en la significación cotidiana y ceremonial de la indumentaria. Como aquella exposición de “La novia indígena”, en la que se mostraron atuendos completos que utilizan las novias en distintos lugares de nuestro país. Además de la colección de textiles, Banca Serfin contaba con acervos de numismática, arte popular, pinturas, proyectos editoriales y el mural “Alegoría de la producción” de Fermín Revueltas (1901-1935). Un mural con una historia fascinante que, cedido en comodato al Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, puede visitarse en el Centro de las Artes de Monterrey, al interior de Parque Fundidora.
“Alegoría de la producción” de Fermín Revueltas. Fue encontrado en una casona del Centro Histórico de CDMX que servía como bodega a Banca Serfín. Ahora en el Centro Nacional de las Artes en Parque Fundidora, en Monterrey. (Fotografía tomada de la web)
El museo cerró en 2004 y, con base en la información que aparece en la página web 3.com, Santander-Serfín donó más de cinco mil piezas al Museo de Historia Mexicana de Monterrey. En 2025, este museo organizó la exhibición “Arte y Pensamiento textil. Herencia viva de las mujeres indígenas”, con parte del acervo de la Colección Santander-Serfín de Indumentaria.
Por esta relación histórica que tiene Banco Santander con el coleccionismo bancario en México, la apertura de un “Faro Santander México” sería muy atractiva. Sin alterar la responsabilidad que asumió el banco al firmar el convenio con el propietario de la colección y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Y estando en México, se podría cuidar que siempre hubiera pinturas de Frida Kahlo en exposición. Porque en realidad, lo que convierte a la Colección Gelman en un objeto de deseo nacional e internacional son las 10 pinturas de Frida Kahlo, un conjunto de gran potencial turístico y económico ya que son obras que no se prestan, se rentan.
Y en este contexto de soluciones, deberían incluirse debilidades institucionales que ha evidenciado la Colección Gelman Santander: la falta de confianza -o de interés- que tienen los coleccionistas en colaborar con los museos gubernamentales mexicanos, la ausencia de instrumentos legales que incentiven el coleccionismo, y la falta de profesionalismo para atender exposiciones museísticas del calibre de la colección en cuestión.
La adquisición no es el único recurso para mantener las colecciones importantes en México. Están las figuras de donación, comodato y préstamo. Sin embargo, el trato que han dado los museos gubernamentales a las colecciones donadas no ha sido positivo. La colección del Museo de Arte Carrillo Gil, que prácticamente fue donada por el Dr. Álvar Carrillo, ha estado fuera de exhibición largos periodos. Lo mismo sucede con la colección de arte internacional que donó Rufino Tamayo al museo que lleva su nombre. Y en cuanto a la transparencia de las colecciones, ¿por qué en los principales museos de arte, a cargo del INBAL, no existen catálogos en línea que transparenten cada una de las obras de sus acervos?
Otro aspecto a revisar es la figura del “monumento artístico”. Un instrumento ambivalente que fusiona la intangibilidad de la propiedad simbólica con la tangibilidad de la propiedad material. Algunas de sus características a evaluar son: la subjetividad de los criterios estéticos que definen los monumentos, la pertinencia de definir como monumento todas las obras de un autor, y la conveniencia de homologar todas las firmas como monumento artístico ya que José María Velasco, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Gerardo Murillo Dr. Atl son monumentos históricos.
Diego Rivera, El curandero, 1943
José Clemente Orozco, Desnudo femenino, 1946
Y por último, la falta de protocolos para controlar y guiar el aforo museístico. Durante el pasado fin de semana, correspondiente a las vaciones de Semana Santa 2026, la visita a la selección de la Colección Gelman Santander que se presenta en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México fue saturada, carente de orden en la circulación museográfica, y con mucho calor en las salas. El control de temperatura es esencial para la conservación de obras pictóricas.


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