Blanca González Rosas / 30 agosto 2026 / algoritmo plus
Su objetivo: impulsar nuevos coleccionismos para el arte joven y emergente de México.
Fundado por la artista
visual y emprendedora Diana Vega, www.lotea.art tiene el objetivo de impulsar el
coleccionismo del arte contemporáneo que se realiza en México, principalmente
de artistas millennial. Y si bien actualmente el coleccionismo se ha
convertido en una actividad de notorio interés en el territorio digital y
turismo artístico, Lote A destaca por su concepto, la selección de
participantes y la información que ellos comparten.
El concepto se basa en presentar
coleccionistas, galeristas y artistas -tres agentes esenciales en el mercado
del arte- que están relacionados por la adquisición de obras. Estructurado
en “lotes” que se configuran con entrevistas independientes a los agentes
mencionados, Lote A comparte información y experiencias que develan
dinámicas sobre la pulsión de coleccionar, los vínculos que se generan entre
galeristas y coleccionistas, las expectativas y problemáticas de administrar
una galería, y la relación de los artistas con sus galeristas y
coleccionistas.
La estructura de los lotes
tiene como punto de partida a coleccionistas de arte joven y emergente
producido en México, que han optado por obras de propuestas audaces que se
sustentan en un concepto y exploración artística; piezas con significados
trascendentes que no tienen como fin usos decorativos. Y aunque la mayoría de
los lotes abordan la Ciudad de México, también se incluyen las ciudades de
Guadalajara y Monterrey.
Iniciado en 2025, el
proyecto de Diana Vega cuenta a la fecha con ocho lotes publicados que
sobresalen por sus protagonistas. Coleccionistas de mirada audaz y pensamiento complejo
como Haydeé Rovirosa, de notoria franqueza y gran emotividad como Mercedes Sainz,
de pragmatismo legitimatorio y afectividad con el arte y los artistas como Augusto
González, de curiosidad humanista como Virgilio Barros, de equilibrado
pensamiento empresarial y artístico como Jorge Zarur, emprendedores para
impulsar nuevos coleccionistas como Ramiro y Sofia con R+S Proyectos, e
interesados en compartir la experiencia de vivir entre arte y conocer a los
artistas como los regiomontanos Georgia
y Marcelo de Colección Casa Roja.
Por la parte de los galeristas,
conocer los inicios, desarrollo y problemáticas de espacios como Salón Silicón,
Karen Huber, Pequod Co., Daniela Elbahara, Tiro al Blanco, Guadalajara 90210 y
La Nao, convierte a Lote A en una excelente opción para introducirse en
el funcionamiento del mercado del arte en México.
Diferentes de los galeristas y coleccionistas que abordan aspectos amplios del sistema artístico, los artistas se concentran principalmente en comentar sus propuestas, trayectorias y, en algunos casos, su relación con los galeristas y coleccionistas. En este contexto, una de las participaciones más atractivas es la entrevista con la sugerente fotógrafa Sandra Blow, quien narra el acompañamiento que le dio Olga Rodríguez, cofundadora de Salón Silicón, hasta lograr que su obra fuera adquirida y exhibida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Los otros artistas presentes en Lote A son Artemio, Mario García Torres, Cristobal Gracia, Othiana Roffiel, Cosa Rapozo, Celeste (María Fernanda Camarena y Gabriel Rosas Alemán), Hugo Robledo y Héctor Jiménez.
Un aspecto interesante de las entrevistas es la diversidad y hasta contradicción de opiniones. Mientras Haydeé Rovirosa -pionera en el apoyo y coleccionismo de lenguajes postconceptuales mexicanos desde los primeros años de la pasada década noventera- enfatiza que el arte no se debe adquirir pensando que es inversión -ya que su valor y posicionamiento es fluctuante-, Sofía de Colección R+S afirma que el arte es una inversión que, en el caso de las obras emergentes que ella promueve, pueden llegar a tener un aumento en su precio de hasta 20% en seis meses.
Sobre la identidad
galerística también hay diferentes planteamientos, Mau Galguera -cofundador de
Pequod Co.- le apuesta a artistas que registran el pulso de lo que sucede en el
mundo, que generan contenidos críticos que permiten adentrarse en el
pensamiento humano de manera muy profunda; la comunidad que promueve está
interesada en buscar conocimiento, en provocar discusiones. Rodrigo Hernández, de Tiro al blanco (galería
en Guadalajara), propone “bajarle a la pretensión del ego desde el
intelecto”.
También hay coincidencia.
Una importante es la propuesta de transparentar el ecosistema artístico (Rodrigo
Hernández), de abrir los procesos y las dinámicas (Jorge Zarur). Otra
coincidencia que comparten todos los entrevistados es la posibilidad de generar
y compartir pensamiento y convivialidad a través del arte. En el caso de Zarur, la reflexión lo lleva a
plantear una realidad abrumadora: que “el buen arte a veces no es tan
rentable”.
Contundente, Haydeé
Rovirosa plantea otra realidad: la existencia de varios tipos de coleccionismo
y coleccionistas. Y al responder a los “tips” que solicita Diana para los
nuevos coleccionistas, propone: no comprar por inversión, no comprar si las
obras no tienen concepto, no buscar expertos porque pueden optar por las reglas
del mercado. Lo que recomienda es
explorar, buscar colectivos, espacios independientes. “Hay artistas jóvenes que
están gritando”.
La recomendación de Olga Rodríguez es desafiante: “perder el gusto de decir esto no es arte” porque al decirlo, se cierran a ver por qué se hizo la obra, qué está queriendo decir y cuál es la intención que motivó al artista. “El arte no es cuestión de estadística y número”, hay que permitir que la gente confíe en su gusto e intuición. Las recomendaciones de Jorge Zarur son sumamente funcionales: “la mejor primera compra, es la no compra” porque antes de adquirir, hay que conocer la escena artística. Se deben elegir artistas que estén en el rango de precios que puede pagar el nuevo coleccionista y seleccionar sus mejores piezas -lo contrario a comprar piezas menores de firmas consagradas-, y eso “toma tiempo, hay que saber estudiar, disfrutar, tener una bonita experiencia”.
Hector Jiménez Castillo, artista de la galería Tiro al blanco (imagen tomada de internet)
Y precisamente el lujo de
la cultura lenta (slow culture) es una característica de Lote A. Para
visitar los lotes y asimilar los pensamientos y experiencias que comparten los
participantes se necesita tiempo y reflexión. No es un proyecto con snackable
content. Al contrario, es una propuesta con entrevistas de contenido
especializado que tienen cada una entre 20 y 40 minutos de duración. Lotes
que exigen más de una hora para compartir esos aspectos del arte que generan
pensamiento, convivialidad y conocimiento de un aspecto esencial del ecosistema
del arte joven y emergente mexicano.

